Ecuador ha transitado por un complejo ciclo económico en los últimos años, enfrentando retos significativos pero también descubriendo nuevas palancas de crecimiento. Tras un retroceso del 2,0% en 2024, el país logró recuperar dinamismo en 2025 con un crecimiento del 3,2%, impulsado por la demanda interna y las exportaciones no petroleras. A medida que avanzamos hacia 2026, la consolidación de políticas fiscales y reformas estructurales definen un escenario de oportunidades y amenazas que requieren atención estratégica.
Panorama Económico General (2024-2026)
En 2024, Ecuador sufrió una contracción marcada por apagones prolongados, menor producción petrolera e inseguridad. Sin embargo, en 2025 experimentó un repunte sobresaliente, con un crecimiento liderado por el robusto consumo doméstico y un récord histórico de exportaciones no petroleras. Las previsiones para 2026 estiman un crecimiento moderado cercano al 2,0-2,1%, apoyado en una mayor estabilidad política y reformas en curso.
La dolarización ha contribuido a mantener la inflación bajo control, con un promedio del 1,1% en 2025 y perspectivas de 1,5-2,8% en 2026. Al cierre de 2025, la inflación anualizada alcanzó 3,6%, mientras que se proyecta un 1,7% para finales de 2026. Este entorno de baja inflación ha beneficiado la planificación empresarial y el poder adquisitivo de los hogares.
La recuperación económica se reflejó también en la mejora del balance fiscal, que pasó de un déficit del 1,3% del PIB en 2024 a un pronóstico de equilibrio en 2026. El balance primario se fortalecerá hasta alcanzar un superávit cercano al 1,2% del PIB. En paralelo, la deuda pública se moderará ligeramente, ubicándose en torno al 51,9% del PIB en 2026.
Resultados del Programa del FMI y Sostenibilidad Fiscal
El acuerdo del Fondo Monetario Internacional, vigente desde mayo de 2024 y ampliado en julio de 2025, ha sido clave para la estabilidad macroeconómica. Con un desembolso total de 2,7 mil millones de dólares a octubre de 2025 y cumplimiento de todas las metas cuantitativas, Ecuador avanza con reformas de gasto e ingreso de calidad y una disciplina presupuestaria reforzada.
Entre las medidas destacadas se encuentran la eliminación progresiva de subsidios a combustibles, cuotas de austeridad en el gasto corriente y avances en la mejora de la recaudación tributaria. Adicionalmente, se amplió la red de protección social para resguardar a los sectores más vulnerables, superando las metas de cobertura y mitigando el impacto de la consolidación fiscal.
Las agencias calificadoras han reflejado la mejoría en la percepción de riesgo: Standard and Poor´s confirmó una calificación B-/B con perspectiva estable, mientras que Fitch mantuvo la calificación B- para los bonos en dólares a largo plazo. Estos respaldos facilitan el acceso a financiamiento multilateral y la negociación de novedosos instrumentos como los intercambios deuda-por-naturaleza.
Estabilidad del Sector Financiero
El sector bancario se mantuvo sólido durante el programa, con una tasa de crecimiento del crédito al sector privado del 8,4% en 2025, y se proyecta un 3,0% para 2026. Las autoridades avanzaron en el fortalecimiento de la supervisión bancaria, la liberalización de tasas de interés y la creación de un marco jurídico para la resolución de entidades en crisis.
Pese a la dolarización, que promueve la estabilidad monetaria, persiste cierta restricción de liquidez, ya que las reservas cubren pocos meses de importaciones. El alto riesgo de morosidad corporativa y un sistema de insolvencia aún débil exigen reformas complementarias para asegurar la confianza de los inversionistas.
Oportunidades para el Crecimiento y la Inversión
- Exportaciones no petroleras: productos agrícolas como cacao, banano y camarón alcanzaron cifras récord gracias a la diversificación de mercados.
- Inversión en minería e hidrocarburos: licitaciones transparentes y nuevas regulaciones buscan atraer capital extranjero.
- potencial hidroeléctrico y energías renovables: proyectos en fase de preinversión que podrían transformar la matriz energética.
- Remesas: con un aporte superior al 5% del PIB, han fortalecido la demanda interna y mejorado el poder adquisitivo.
- Mejora institucional: avances en gobernanza, lucha contra la corrupción y modernización de los sistemas de compra pública.
Amenazas y Riesgos
- Volatilidad de precios de materias primas, sequías que afectan la generación hidroeléctrica y cierres temporales de campos petroleros.
- Déficit persistente y elevado costo de la deuda externa, que limitan la capacidad de respuesta fiscal en situaciones de crisis.
- Precariedad del marco de insolvencia, alta informalidad laboral (más del 50%) y lento acceso a financiamiento para microempresas.
- Inseguridad ciudadana, violencia y tensiones sociales que pueden minar la confianza de inversionistas y consumidores.
- Vulnerabilidad frente a eventos climáticos y sísmicos, y desigualdad que afecta de manera desproporcionada a mujeres y poblaciones marginalizadas.
Camino a Seguir: Estrategias para el Futuro
Ante este escenario, es esencial consolidar las reformas y fomentar un entorno propicio para el sector privado. Se recomienda:
- Fortalecer la infraestructura energética y diversificar la matriz con proyectos de energías limpias.
- Promover la formalización laboral mediante incentivos fiscales y capacitación técnica para emprendedores.
- Impulsar la digitalización de procesos gubernamentales y mejorar el acceso a la información financiera.
- Desarrollar alianzas público-privadas en sectores estratégicos como transporte, salud y educación.
- Fortalecer la resiliencia ante choques externos con mecanismos de cobertura y seguro climático.
Con estas acciones, Ecuador puede maximizar sus ventajas comparativas y reducir sus vulnerabilidades.
Conclusión
El Ecuador financiero se encuentra en una encrucijada donde resiliencia ante choques climáticos y económicos y capacidad de adaptación determinan el rumbo. La consolidación fiscal, el fortalecimiento institucional y la diversificación productiva serán clave para sostener el crecimiento. Empresarios, inversores y ciudadanos tienen ante sí la oportunidad de sumarse a esta transformación, aprovechando los sectores dinámicos y apoyando las reformas que favorezcan un desarrollo sostenible. La próxima etapa demanda visión, colaboración y compromiso: solo así se logrará un equilibrio duradero entre oportunidades y amenazas.