En este artículo exploraremos las claves detrás de la evolución de la deuda pública española y ofreceremos consejos prácticos para replicar este éxito.
Situación actual de la deuda pública española
La deuda pública de España ha iniciado una trayectoria de mejora tangible tras alcanzar su máximo histórico en 2021. En el segundo trimestre de 2025, la ratio de deuda sobre PIB descendió hasta el 103,4%, una cifra que refleja un avance constante respecto a ejercicios anteriores.
Gracias a la fortaleza del crecimiento económico, el país ha conseguido reducir la pesada carga financiera generada por la pandemia. Desde el primer trimestre de 2021 hasta diciembre de 2024, la deuda bajó 22 puntos porcentuales, consolidando una senda de recuperación que se prevé mantendrá su ritmo hasta cerrar 2025 alrededor del 101,6% del PIB.
Factores clave impulsores de la reducción de deuda
Detrás de esta evolución favorable se esconden varios elementos esenciales que explican el progreso:
- Reactivación del mercado laboral y afiliación en niveles récord, que reducen la dependencia de emisión de bonos.
- Incremento de los ingresos públicos en torno al 6% interanual para 2025, fruto de una recaudación más sólida.
- Retirada de ayudas fiscales extraordinarias por 5.500 millones de euros, optimizando el gasto.
- Prolongación de la vida media de la deuda hasta casi 8 años, minimizando riesgos de refinanciación.
Este conjunto de medidas ha permitido una mejora fiscal estructural sostenida y un avance hacia cifras de déficit más manejables, situando la horquilla alrededor del 2,8% del PIB para 2025.
Estrategia de financiación del Tesoro en 2025
El Tesoro ha afrontado el año reduciendo sus necesidades de financiación neta de 60.000 a 55.000 millones de euros. Este ajuste se basa en estimaciones prudentes y en un entorno macroeconómico más favorable.
- Emisión bruta a medio y largo plazo por 176.514 millones de euros, priorizando vencimientos lejanos.
- Reducción de necesidades de financiación alineada con el dinamismo económico y la mayor recaudación.
Con esta estrategia de financiación conservadora, se logra amortiguar las oscilaciones de los tipos de interés y se mantiene controlado el coste global de la deuda.
Costes de financiación y mercados
El coste medio de la deuda en circulación se sitúa en el 2,28%, apenas 64 puntos básicos por encima del mínimo histórico registrado en 2021. Mientras tanto, el coste de emisión de 2025 (hasta agosto) ronda el 2,75%, por debajo del 3,16% del año anterior.
Las previsiones apuntan a un repunte muy moderado del coste medio total en 2025, estimándose alrededor del 2,8% del PIB para 2027. La contención de las tasas de interés ha sido posible gracias a la confianza de los inversores y a la mejora en la calificación crediticia.
Demanda inversora y estructura de inversores
La deuda española disfruta de un apetito inversor sin precedentes. La ratio de cobertura en colocaciones de medio y largo plazo alcanzó 3,95 veces el volumen emitido, un hito histórico para el Tesoro.
El perfil de los tenedores de deuda ha evolucionado:
- Inversores no residentes: 47% del total, reforzando la diversificación.
- Eurosistema (BCE): 25% del total, con expectativas de ascender al 25,7% en 2025.
- Bancos nacionales: 14%, una proporción moderada que equilibra riesgos.
Este perfil diversificado de inversores internacionales ha compensado el fin de las reinversiones del BCE, garantizando liquidez y estabilidad en el mercado.
Calificaciones crediticias y confianza internacional
Las principales agencias de rating —Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch— han mejorado la nota de la deuda española, reconociendo la credibilidad del marco fiscal y la eficacia de las políticas de ajuste.
Estos upgrades han reforzado la posición de España en los mercados financieros, reduciendo la prima de riesgo hasta niveles no vistos desde antes de la crisis financiera, cerca de los 55 puntos básicos.
Proyecciones a medio y largo plazo
Según las estimaciones de la AIReF, la ratio de deuda pública descenderá gradualmente al 99,5% del PIB en 2026 y al 99,1% en 2029. A largo plazo, se contempla una reducción progresiva hasta el 62% del PIB en 2050, acercándose al umbral del 60% del Tratado de Maastricht.
Lecciones y recomendaciones prácticas
El caso español ofrece enseñanzas valiosas para otras administraciones y responsables de gestión financiera:
- Fortalecer el mercado laboral para asegurar ingresos estables y reducir el déficit estructural.
- Priorizar instrumentos de medio y largo plazo en la emisión para alargar plazos y mitigar riesgos.
- Revisar periódicamente los gastos fiscales y eliminar ayudas poco efectivas.
- Fomentar la transparencia y la credibilidad para atraer inversores internacionales.
Adoptar estas prácticas contribuye a una reducción de necesidades de financiación y a una mayor resiliencia frente a choques externos.
Conclusión
La senda iniciada por España demuestra que, con disciplina fiscal, crecimiento sostenido y una planificación financiera rigurosa, es posible gestionar la deuda de forma inteligente. Inspirados en este ejemplo, otros gobiernos pueden diseñar estrategias adaptadas a sus realidades, garantizando estabilidad y prosperidad a largo plazo.