La economía digital ya no es una simple tendencia: es una megatrend estructural con impacto global que redefine la forma en que vivimos, trabajamos e invertimos. Desde la nube hasta las finanzas, cada sector adopta herramientas digitales para ganar eficiencia y abrir nuevos horizontes.
En este artículo exploraremos cómo generar valor más allá de la mera transacción monetaria, describiendo oportunidades, estrategias y riesgos clave para empresas, inversores y responsables de política pública.
La economía digital: un motor de transformación global
Hoy la contribución actual de la economía digital equivale al 16% del PIB mundial y alcanza el 26% en España. Los datos apuntan a un crecimiento acelerado con proyecciones de hasta el 30% del PIB mundial en los próximos años, según los expertos de Zürcher Kantonalbank/Swisscanto.
Este avance no se limita a unos pocos gigantes tecnológicos. La inversión en infraestructuras, desde semiconductores hasta ciberseguridad, marca la diferencia en la eficiencia operativa de empresas de todos los tamaños.
Sectores clave más allá de la inteligencia artificial
Si bien la IA atrae titulares, el verdadero valor radica en la convergencia de tecnologías e industrias. Sectores tradicionales y emergentes están aprovechando la digitalización para innovar:
- Medtech y salud personalizada: robots quirúrgicos, ensayos clínicos digitales y big data para tratamientos adaptados.
- Automatización y robótica: fábricas inteligentes, vehículos autónomos y robots humanoides optimizando procesos.
- Movilidad inteligente: plataformas de car-sharing y redes de transporte conectadas en tiempo real.
- Fintech y pagos digitales: tokenización de activos, BNPL y stablecoins para transacciones más rápidas.
- Sector energético digital: smart grids, gestión eficiente de centros de datos y energías renovables integradas.
Estos ámbitos muestran que la digitalización no es solo software y algoritmos, sino un puente entre lo físico y lo digital, creando modelos de plataforma con efectos de red que multiplican su valor cuanto más usuarios participan.
Inversiones y sostenibilidad en la era digital
Los fondos de Swisscanto asignan el 50% a tecnología y el resto a industrias digitales, priorizando empresas innovadoras con balances sólidos y evitando negocios deficitarios. Además, cumplen con Artículo 9 SFDR y ODS de ONU, integrando criterios ESG en cada decisión.
Invertir con un enfoque de sostenibilidad como pilar fundamental implica evaluar la huella energética, la trazabilidad de la cadena de suministro y el impacto social de cada proyecto digital.
La diversificación geográfica—EE.UU., Europa y China—permite equilibrar riesgos, aprovechando la autosuficiencia china en semiconductores y la innovación europea en IA pública.
Desafíos y riesgos: construyendo un crecimiento equilibrado
La economía en forma de K describe cómo la productividad crece para unos y las desigualdades se agravan para otros. El alza en activos digitales contrasta con la pérdida de poder adquisitivo de amplias capas de la población.
Además, la digitalización depende de recursos físicos: energía, metales y materias primas críticos. Pensar en dependencia de recursos naturales críticos obliga a priorizar la resiliencia sobre el crecimiento rápido, integrando políticas de eficiencia y reciclaje.
Visión para España y Europa: oportunidades de liderazgo
En 2024-2026, la región impulsa ventas digitales en banca y energía, lidera proyectos de IA responsable pública (OpenEuroLLM, ALIA) y refuerza su soberanía digital. Las pymes, que representan el 99% del tejido productivo, son clave para la adopción masiva.
Con infraestructuras robustas y marcos éticos claros, España y Europa pueden competir en talento y tecnología, enfocándose en creación de valor a largo plazo y seguridad de datos.
Estrategias prácticas para empresas e inversores
Para capitalizar este entorno, proponemos acciones concretas y replicables:
- Evaluar la madurez digital: auditorías tecnológicas periódicas.
- Priorizar PYMEs con alto potencial de escalabilidad.
- Adoptar marcos ESG para atraer capital institucional.
- Colaborar con clusters de innovación regionales.
- Invertir en ciberseguridad ante amenazas emergentes.
Estas estrategias fomentan un ecosistema colaborativo y sostenible, reduciendo riesgos y maximizando retornos a medio plazo.
Mirando al 2026: hacia un futuro resiliente y justo
El 2026 traerá pagos agentic, IA autónoma y nuevos modelos de tokenización. Sin embargo, el éxito dependerá de combinar visión resiliente de futuro digital con políticas públicas que garanticen ética, transparencia y equidad.
La economía digital puede ser una fuerza democratizadora si equilibramos la innovación con la justicia social y la protección de recursos esenciales. El desafío está claro: crear valor más allá del dinero y construir un mundo interconectado, eficiente y humano.